Hoy les traemos el testimonio de Hélène Specht, dueña de Laika, una perrita bóxer de un año y medio de edad.

 

 

Laika proviene de una camada de diez, era la más hiperactiva de todos los cachorros. A primera vista se podía observar su desbordante energía, la cual difícilmente podría haber sido canalizada si no fuera por la profesionalidad de expertos en comportamiento canino que cuentan con instalaciones pensadas para este efecto.

Todas las personas que conocen a Laika lo dicen: de no ser por la guardería de La Aldea Canina esta perrita sería una bola de nervios difícil de contener. Cuando no iba a la guardería destruía el jardín de su dueña, mordía todo a su paso, saltaba sobre la gente que venía de visita y se descontrolaba frente a otros perros.

Hoy Laika es el mejor ejemplo de los beneficios de este centro canino: ha aprendido a ser sociable con otros canes, respeta a las personas que visitan a su dueña, ya no destruye su jardín, es afectuosa y – sobre todo – se ha vuelto obediente, a tal punto que ahora ya no sale a la calle por más que la puerta del garaje se quede abierta durante horas. Una maravilla.

Laika también ha pernoctado en las instalaciones de La Aldea, en lo que vendría a ser el hotel para perros del centro. Su dueña la ha encargado en varias ocasiones y está encantada con las prestaciones del centro, probablemente uno de los mejores de Quito y de todo el Ecuador a nivel de calidad y precio.