En materia de educación canina, todo se juega desde que el cachorro llega a su nuevo hogar. Dejar que este haga travesuras bajo el pretexto de que todavía es un bebé es un grave error. Es importante ser inflexibles en esta etapa crucial del aprendizaje del perro. Revisemos los puntos esenciales.

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La importancia de la socialización

El Cachorro aprende a reconocerse como miembro de la especie canina entre 3 y 8 semanas: es el fenómeno de la impregnación. Por ello, es muy importante que no sea separado de la camada antes de las 8 semanas, el riesgo de que se crea parte de la especie humana es una consecuencia directa de que no haya crecido con sus congéneres hasta los dos meses de edad, produciendo numerosos problemas: una vez adulto no podrá acoplarse, es decir reproducirse; también puede convertirse en uno de esos perros agresivos y dominantes que creen estar en el puesto más alto de la jerarquía familiar. Esto se acentuará si sus amos tienden a sobreprotegerlo o a mimarlo, infantilizándolo, sin ponerle límites claros.

El cachorro tiene que ser puesto en un ambiente controlado desde máximo 2 meses y medio de edad, es el momento más crítico, no hay que vacilar en el momento de corregirlo, por su propio bien en el futuro.

Los llantos

Una vez separado de su madre y de la camada, el cachorro necesita ser acariciado para sentirse seguro. Durante las primeras noches, manifiesta su desesperación con llantos intensos. La solución más fácil parecería ser ir a ponerlo en la cama de sus amos, pero esto no es una buena idea ya que podría malacostumbrarse. Es preferible dejarlo en el calor de su cajita o cama e ir a verlo de vez en cuando para darle aliento, para hacerle sentir que no estará solo siempre.

Otro problema semejante se produce cuando el amo se ausenta durante el día, el cachorro llora y ladra durante varias horas. Podemos ignorarlo y pretender que nos vamos, esperar 20 o 30 minutos y luego irnos normalmente, no a escondidas, para que el cachorro se acostumbre a nuestras salidas. Al regreso igual esperar unos 20 o 30 minutos antes de acariciarlo, cuando ya se haya calmado por nuestra llegada. También podemos pretender que nos vamos y volver rápidamente para castigar (con la voz) el animal, para que asocie su comportamiento a algo malo.

La limpieza

El perro tiene que ir rápidamente aprendiendo todo lo que tiene que ver con la limpieza. Para esto se necesita mucha paciencia ya que suele ser un proceso muy largo. Psicológicamente hablando, el joven animal no puede ser perfectamente limpio antes de la edad de 4 meses.

Todo depende del lugar en el que vive el perro. Si se trata de un departamento no quedará otra que poner papeles periódicos para proteger el piso, mejor si es un piso con baldosa, como el de una cocina o de un baño). Hay que felicitarlo (recompensarlo) cuando haga sus necesidades en el lugar indicado, y es imprescindible castigarlo (un firme “¡NO!” acompañado de una palmadita en la nuca) cuando lo haga en el lugar equivocado, tras lo cual lo depositaremos de inmediato en el lugar indicado

Si se descubre el pipí o el popo muy tarde, cuando ya hayan pasado unos minutos o unas horas, es muy tarde para corregir el perro, se tiene que hacer la corrección en el acto, ya que sino el animal podría asociar el castigo a otra cosa.

Existen otros puntos importantes de la educación de un perro, lo veremos en un próximo artículo.

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